LECTURA DRAMATIZADA: ANGÉLICA LIDDELL

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LECTURA DRAMATIZADA: ANGÉLICA LIDDELL

En esta edición, se leerán 2 textos de Angélica Liddell, DOLOROSA (1994) y Y LOS PECES SALIERON A COMBATIR CONTRA LOS HOMBRES (2005)

Textos:

Angélica Liddell.

Coordinación:

Carmen Pardo.

Participantes:

Itziar Lazkano, Ramón Barea, Sandra Tejero, Tania Fornieles, Carmen Pardo.

Angélica Liddell, seudónimo de Angélica González (Figueres, 1966), inició su trayectoria artística como autora dramática. Tras cursar estudios de Sicología y Arte Dramático, forma en 1993 la compañía Atra Bilis, junto a Gumersindo Puche, en el entorno de la RESAD. Con ella llevará a la escena sus propios textos, iniciándose así en la dirección, la escenografía y la interpretación. Tanto su escritura dramática como su poética escénica llevan un sello peculiar que las hace fácilmente distinguibles.

Extractos de una conversación mantenida con Óscar Cornago, ed., 
Políticas de la palabra: Esteve Graset, Carlos Marquerie, Sara Molina, Angélica Liddell,
Madrid, Fundamentos, 2005, pp. 317-329.

"Hay dos cuestiones con respecto al teatro que se me figuran como dos grandes enigmas: uno, ¿por qué sigue existiendo el teatro, algo tan artesanal, en una sociedad tecnológicamente tan avanzada?, ¿por qué se hace teatro cuando su explotación resulta tan costosa desde un punto de vista humano y tan poco rentable en cuanto a su memoria posterior?; el segundo, ¿por qué la gente sigue yendo al teatro, cuando el cine, por ejemplo, tiene una capacidad mayor de crear mundos de ficción, de hacer creíble cualquier ilusión de vida? Si el cine ha sido la fábrica de sueños del siglo XX, ¿qué significa el teatro para la sociedad de hoy? "

"El teatro es un momento de sufrimiento, un dolor compartido. La relación con el espectador es una relación de sensualidad en cuanto desafío de la sensibilidad, desafío con respecto al sufrimiento humano o a las alegrías humanas."

"Creo que hay que tener muy en cuenta al espectador, no en cuanto a la rentabilidad económica ni a la necesidad de entretenerle, sino en lo que tú pretendes de ese ser humano, de esa conciencia individual que va a hacer el esfuerzo de unirse a tu propia conciencia individual."

"Yo no hago teatro de vanguardia, hago teatro viejo, viejísimo, tan viejo como el primer hombre. Gran parte del público es incapaz de notar el clasicismo de una propuesta excesiva. Leeros Absalón, Absalón, de Faulkner, eso sí que es excesivo."

"La gente no se relaciona con el mundo y con los acontecimientos que le rodean a través del arte, sino a través de la información. El arte está para proporcionar conocimiento. Esa diferencia entre la información y el conocimiento está convirtiendo nuestra sociedad en una sociedad
absolutamente idiotizada, sin ningún crecimiento ni moral ni ético. "

Me costaría más renunciar a escribir que a la representación escénica. Esto me dolería, pero no podría prescindir de la escritura, tiene más que ver con mi carácter, tiene más que ver con la soledad del autor con su obra. Por eso trabajo con pocos actores, por eso me siento más a gusto haciendo monólogos. Prefiero la soledad.

Las palabras dramáticas que uno escribe son palabras enfermas que luego van a morir en la escena, van a morir en el cuerpo del actor, en la voz del actor, en la garganta del actor. Son moribundas. Cuando lees, estás leyendo una especie de enfermedad que luego vas a ver cómo se transforma en el cuerpo.
La escena no es el lugar de realización de la palabra, sino el lugar de su acabamiento, de su final, de su muerte. En la escena el texto va a morir. 

El cuerpo es sacrificial siempre. Debes llegar hasta la última tensión. La famosa frase de Grotowski, tú tienes que hacer esto como si fuera la última cosa de tu vida. El actor está situado en una especie de piedra ritual, y su cuerpo se encuentra allí para dar el último aliento a las palabras, porque después no hay nada, el resto es silencio, como en Hamlet, se acaba la representación y no hay nada.

El teatro es una especie de demencia controlada, consiste en estar poseído y controlar la posesión; más que dionisíaco creo que es demoníaco, y realmente sí que es la imagen del sacrificio, del sacrificio del texto. El texto no va a vivir, va a morir; el texto no vive en el cuerpo del actor, muere, es una relación de final; efectivamente, en cada suspiro en cada palabra, no hay posibilidad de recuperar, ni de rectificar. No existe la resurrección. 

¿Por qué puede ser bella la palabra leída y luego transformarse hasta el desastre? Lo que ha perdido el director o el teatro o los actores es capacidad poética, pero no con respecto a la profesión, sino con respecto a la vida, quiero decir, como seres humanos. No es una devaluación del texto, es una devaluación de los creadores como seres vivos que han perdido esa capacidad poética; no consiguen estar a la altura de los textos y del misterio que encierran."

La belleza no tiene que ver con lo bonito, tiene que ver con la verdad. Es ese vehículo a través del cual te emocionas y reconoces la verdad; y la verdad tiene muchísimas veces que ver con el horror y el dolor, pero si no es a través de la belleza no se puede comprender.

Viernes 25, Mayo 20:00
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