El alimento de las moscas

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EL ALIMENTO DE LAS MOSCAS

Un destello de luz y belleza en lo insondable de la locura, en la herida palpitante que abre toda poética.

Texto:

Eusebio Calonge.

Dirección y espacio escénico:

Borja Ruiz.

Interpretación:

Arnau Marín.

Ayudantía de dirección:

Núria Serra.

Canto (voz en off):

Yolanda Bustillo.

Espacio sonoro:

Roger Marín.

Diseño de iluminación:

David Alcorta (AAI).

Vestuario:

Azegiñe Urigoitia.

Fotografía:

Aleix Marín.

Cartel:

Ane Pikaza.

Diseño de dosier:

Pol Marín.

Construcción de la escenografía:

Joseba Uríbarri y May Servicios para Espectáculos.

Se muestran aquí los añicos de un destino, los de un condenado de los que vemos tras la asepsia televisiva entre nubes de periodistas, escoltado por policías, esposado y con una prenda ocultando su cabeza, fugazmente, el tiempo de introducirse en el coche que lo saca del juzgado y de la actualidad periodística.

Buscando esa esencialidad hemos entrado en la soledad del “monstruo”, abriendo ese desgarro entre su instinto y su dolor, dando al escenario la dimensión de su consciencia, asomando al público en la profundidad de sus oscuridades, en esos abismos negros donde puede aparecer algún destello de luz en lo insondable de la locura, en la herida palpitante que abre toda poética.

Declaración de intenciones:

La poética de los textos de Eusebio Calonge y el hondo sentido de la teatralidad de Borja Ruiz confluyen en el personal mundo interpretativo de Arnau Marín, acompañado todo ello por un gran equipo de artistas bajo el paraguas de Kabia Teatro y Teatre de l’Enjòlit, para componer un territorio de creación único, por la experiencia que allí se atesora, la expresividad y la emoción que encierran.
Nos disponemos a entrar en la mente de un asesino por las rendijas que el arte teatral con mayúscula nos ofrece, una obra que puede ser una experiencia, demoledora, oscura y sin embargo llena de belleza, la que aflora del fondo de los abismos.
“La canción abre la cicatriz que ahora soy” dice el texto, una obra que se abrirá en nuestra memoria como los pétalos de una flor envenenada, de ese ramillete de flores del mal.
Un proyecto elaborado desde la intensidad y el asombro del encuentro entre diversas formas de encarar la creación dramática y cuyo equipo artístico ha ido armonizando en un diálogo escénico de alta intensidad y profundos hallazgos, y que ahora se presenta como proyecto de espectáculo de Kabia Teatro y Teatre de l’Enjòlit.

Sobre el proceso:

El punto de partida no puede ser más contundente y atractivo, un nuevo texto de Eusebio Calonge que nos introduce en las entrañas de un monstruo social, un ser tan despreciable que incluso se desprecia a sí mismo y que, sin embargo, como ente escénico nos permite rescatar esa belleza pura y oscura que albergan los rescoldos de la humanidad, como un último guiño antes de que todo desaparezca en la penumbra.
El proceso de creación buscará establecer las líneas de tensión que nos permitan fertilizar ese material que de momento es sólo palabra escrita, poesía escénica sugerida.
Arnau Marín y Borja Ruiz, actor y director, extraerán el recorrido esencial de las acciones, aquellas del cuerpo y de la voz, pero también de los objetos, y esbozarán el paisaje que dibujan las diversas atmósferas; es decir, tratarán de acercarse a esa poética que se encuentra en la materialidad física más allá de la palabra.
Indagaremos, por tanto, el tránsito que va de la metáfora a la acción precisa, de la atmósfera trágica al festín del juego, de lo apoteósico a la capacidad de burla, de lo imaginario a lo que embauca todos los sentidos.

Espacio escénico:

El espacio en el que sucede gran parte de la historia es un psiquiátrico, y más concretamente aquellas zonas del psiquiátrico en las que el personaje vive y por las que transita: su habitación (o celda, como él dice), un pasillo de doce pasos, la ducha, el quirófano o la consulta del psiquiatra.
Hay otros espacios que se hacen presentes desde la memoria: el lugar donde el personaje cometió aquel monstruoso crimen o la calle en la cual es detenido antes de ser encerrado en el psiquiátrico.
Para sugerir todos esos lugares buscamos un espacio escénico que se transforme desde el juego teatral y donde los objetos, a través de la acción del personaje, puedan mudar de significado permitiendo al público seguir el trayecto literal y poético de la historia.

Espacio sonoro:

Si bien la pieza es un monólogo hay, además del protagonista que nos cuenta la historia, otro personaje esencial: la mujer que el protagonista asesina y que se hace presente desde la memoria.
Tal y como apunta el texto en boca del protagonista:
“Escucho a alguien cantar, no hay nadie,
Reconozco la canción, no sé de dónde llega
Recordarla me martiriza,
No hay refugio de uno mismo,
la canción abre la cicatriz que ahora soy
los labios de la herida por donde se cuela tu recuerdo”
Las canciones serán interpretadas por Yolanda Bustillo (actriz y miembro de Kabia), responsable habitual de los cantos de la compañía y estarán acompañadas por una orquestación creada ex profeso por Roger Marín para el espectáculo.
Siguiendo esta sugerencia, el espacio sonoro tendrá una canción cantada por una mujer que funcionará como leitmotiv, emergiendo en diversos momentos del espectáculo, creando las diferentes atmósferas y texturas sonoras, marcando la pulsión del personaje en su devenir trágico.
El espacio sonoro se creará durante el proceso de ensayos y se introducirá desde la mesa de técnicos durante el espectáculo.

Viernes 26, Marzo 19:00
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Sabado 27, Marzo 19:00
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Domingo 28, Marzo 19:00
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