Ubú, rey de las finanzas

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UBÚ, REY DE LAS FINANZAS

Quinto trabajo de la Compañía Joven de Pabellón 6.

Intérpretes:

Kepa Alesso, Alazne Astorga, Aitor Echarte, Alex Gibaja, Diana Irazabal, Sandra Martín Gómez, Arnatz Puertas y Leire Ormazabal.

Texto:

Alfred Jarry, versión de Raúl Quirós Molina.

Música y espacio sonoro:

Naiel Ibarrola.

Diseño y producción de sonido:

Lander Macho.

Diseño de iluminación:

Fernando Alcauzar.

Vestuario:

Betitxe Saitua.

Espacio escénico y dirección:

Ramón Barea.

Ayudante de dirección:

Iñigo Cobo.

Regiduría:

Tania Martín Fornieles.

Atrezzo:

María Casanueva Lope.

Realización vestuario:

Oficios entre Bambalinas *.

Realización escenografía:

María Casanueva Lope.

Construcción de escenografía:

Pabellón 6.

Peluquería y maquillaje:

Oficios entre Bambalinas *.

Producción:

Pabellón 6.

Cartel:

Naiel Ibarrola.

Maquetación:

Lucía Sáiz Báez.

Alumnado de Dantzerti en prácticas:

Andrea Mora, Marina Verano, Paula Guereñu, Paula Prol, Marlon Cruz, Sofía Zallio.

Agradecimientos:

Patricia Solaun (Economistas sin fronteras).

* Oficios entre Bambalinas
Vestuario: Amaia Pérez, Cinthya Cubillo, Isabel Rodríguez, Karmele Corona, Leire Legarra, María Luisa Dominguez, Mirari Aranburu, Nerea Rodríguez.
Peluquería y maquillaje: Alba Sánchez, Amaia Maestro, Cecilia Junquera, Iradi Zelaia, Irati Rodríguez, Jasone Alday, Mª Carmen Pérez y Yoanna Rubio.

Ubú quiere ser el dueño del mundo, enriquecerse a toda costa. Planea junto con el influyente Bordura, dueño de un importante grupo editorial, un complot para matar al director del Banco Mundial y su familia, alentado, cual Lady Macbeth, por la Mamá Ubú. La familia Ubú no es una familia corrupta. Son la corrupción misma.

Sobre el UBESCO:

La risa no respeta ningún tabú y lo que llamamos “ubuesco” ha quedado asociado desde entonces a lo grotesco, déspota y arbitrario. También se le suele emparentar con el absurdo, ya que algunos rasgos de ruptura podrían colindar en su esencia, adelantándose a la corriente artística. En la obra prima Ubú rey yacen rasgos tan rompedores (y chocantes para el público de la época) lo cual no es sorprendente si queremos verlo como un anticipo de lo que sería el dadaísmo (en el lenguaje deconstruído, por ejemplo) o el surrealismo, además del teatro del absurdo. Pero así como esta obra fue tan novedosa y polémica (Ubú rey sufrió críticas y abucheos el mismo día de su estreno, tanto, que no pudo terminar de representarse) así también significó un hito y una marca de la que otros autores, también novedosos, no podrían desembarazarse: Jarry ya había estado ahí y todo sería comparado con él; es el caso de escritores como el polaco Witold Gombrowicz, que al estrenar obra teatral en París inundó las cabeceras de los periódicos haciendo alusión a cierto parentesco con Jarry. A partir de Ubú los juegos de palabras típicos del teatro del absurdo o del teatro de autores como Gombrowicz, ya serían vistos a la sombra de la “mierda”.

Sobre la obra UBÚ REY:

«Ubú rey», obra bufa, sátira implacable y guiñolesca válida para todo tiempo y lugar, se ha convertido por derecho propio en uno de los grandes clásicos del teatro que brillan como perpetuo azote de los que mandan y de los que aspiran a mandar.
La familia Ubú no es una familia corrupta. Son la corrupción misma.
En tanto que amoral, ególatra, grosero, irascible y felón, aparte de cobarde, Ubú es el arquetipo del peor de los sujetos posibles. Su cruel destemplanza, impelida por una avidez insaciable, proyecta el egoísmo latente en todo sujeto. Es un corrupto que no se ve como tal y esto nos suena familiar.
Ubú también es bajo, soez, envidioso, cruel. Un animal, pero un animal que hace reír por su semejanza con el hombre.

Sobre el autor ALFRED JARRY:

(Laval, 1873 – París, 1907)
Escritor francés, precursor del dadaísmo y el surrealismo y figura imprescindible en la evolución de las vanguardias del siglo XX, tanto en el teatro como en la narrativa experimental. Su drama Ubú rey (1896) obtuvo gran éxito y escandalizó por su tono mordaz y grotesco contra la cultura burguesa; en 1900 apareció Ubú encadenado. Entre sus obras, de fondo siempre anárquico, cabe mencionar también César Anticristo (1895), El supermacho (1902) y Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico (edición póstuma, 1911). Sus artículos fueron reunidos en La candela verde (1969). pastedGraphic.png

Frecuentó a los poetas simbolistas, en particular a Léon-Paul Fargue; al mismo tiempo seguía los cursos de Henri Bergson en la Sorbona y, muy culto en cualesquier arte o ciencia y en lenguas vivas y muertas, escribía poesías y artículos para la Revue Blanche, el Mercure de France y otras revistas (él mismo fundó una, L’imagier).
Su obra más original es Ubú rey, pieza en cinco actos de carácter satírico y bufonesco que escribió cuando tenía quince años e inauguró la saga de este personaje. En principio estaba destinada al teatro de marionetas, y se representó por primera vez en diciembre de 1896. El personaje de Ubú es un arquetipo del cinismo, la grosería, la ineptitud hecha autoridad y el engreimiento ridículo; junto con su mujer, simboliza la ignorancia y la codicia de la burguesía.
La primera representación de Ubú rey, que puede ser considerada como el estreno inaugural del teatro del absurdo, desató un fuerte escándalo y encendidas polémicas que llevaron inesperadamente al autor a la fama y le valieron el sobrenombre de «le père Ubu» (el padre Ubú). Famoso y al mismo tiempo criticado según los cánones de la moral de la época, siguió escribiendo otras obras con Ubú como protagonista: Pequeño almanaque de Ubú (1899), Ubú encadenado (1900) y Ubú en la colina (1901), entre otras.
Alfred Jarry también produjo poemas que pueden inscribirse en la corriente simbolista y la novela El supermacho (1902), acaso el antecedente más claro de la prosa surrealista. Pero, a pesar de su éxito, el escritor no aceptó una vida de próspera mediocridad y se dio a la bebida y a otros excesos de fuerte originalidad, como la ingesta de tinta china. Pronto se le terminó el dinero de la herencia paterna, que no era mucho, y, al cesar la publicación de la Revue Blanche, se quedó sin ingresos y se vio abocado a la miseria, el hambre y la enfermedad, que lo condujo a ser hospitalizado. En esa circunstancia describió en una carta una cierta lamentación por la vida no vivida, poco antes de su muerte en el hospital.
Póstumamente apareció Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico (1911), el libro capital de la «patafísica», disciplina de la que ya había anticipado características en diversas publicaciones, y que se convirtió en un culto de minorías tras su muerte. La patafísica, «ciencia de las soluciones imaginarias», se ocupa de las excepciones en lugar de establecer reglas. Paralipomènes d’Ubu (1921) o la novela La Dragonne (1943) figuran entre las muchas obras que fueron apareciendo después.
A partir de Ubú rey, Jarry empezó a confundirse con su propio personaje, adoptando el habla sincopada y pedante de su personaje y su personalidad. Se volvió más excéntrico. Caminaba siempre por París con una pistola en el cinto. En sus últimos años Jarry contaba con un buen número de jóvenes seguidores, entre los que se contaban Max Jacob, Apollinaire, André Salmon, Enrico Baj y Picasso, que adquirió su pistola y acostumbraba a llevarla por París. Antonin Artaud formó parte del movimiento surrealista durante un corto período de tiempo (1924-1926) en el cual además de ensayar una teoría del teatro surrealista trató de poner en marcha una compañía a la que dió el nombre de El Teatro de Alfred Jarry que subsistió hasta 1929, cuando cae en bancarrota.

Por principio, el Colegio se presentó como una «Sociedad de Investigaciones Eruditas e Inútiles». Muchas veces estas ciencias, o investigaciones, no eran más que meros retruécanos rimbombantes y provocativos, sin ninguna función o profundidad más allá de su nombramiento: Liricopatología y Clínica de los retoriconosos, Cocodrilología, Pedología y Adelfismo, Cinematografía y Onirocrítica, Aliética e Ictibalística, Tonosofía Africana, Alcoholismo estético, Aniñamiento voluntario e involuntario, etc

Sobre LA PATAFISICA:

La patafísica es un movimiento cultural francés de la segunda mitad del siglo XX vinculado al surrealismo. El nombre proviene de la obra Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico, de Alfred Jarry. A raíz de su lectura, algunos admiradores empezaron a practicar una ciencia paródica llamada patafísica, dedicada «al estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones».

Viernes 31, Enero 20:00
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Sabado 01, Febrero 20:00
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Domingo 16, Febrero 19:00
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Jueves 20, Febrero 20:00
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